A finales del siglo pasado ‘destacados hombres de ciencia‘ publicaron que «ha quedado científicamente demostrado y con el más alto porcentaje de certeza que el método científico puede imaginar, que no es azar; que el texto bíblico hebreo original analizado mediante el método computacional, oculta bajo la forma del contenido escrito externo, un código criptográfico casi infinito de tipo interno, código en el que todo lo que uno busque está allí señalado con 3.000 años de anticipación.» Este Código Secreto de la Biblia sería un sorprendente programa computacional encriptado hace más de 3.000 años en el texto externo del original hebreo de la Torah en especial y el Antiguo Testamento en general, programa que sólo podía ser develado, o sus sellos quitados, gracias al computador.
Evidentemente ese Código Bíblico que predice todo el futuro con 3.000 años de anticipación, no fue obra humana, ni obra de Dios, fue obra de un Ser de la quinta dimensión que conocía al detalle nuestro futuro pero que no estaba autorizado para cambiar el mismo, sí para advertir con el fin que nos preparáramos para los días llegados. Él tenía, seguramente, acceso al Computador Cósmico o Akasha, donde queda en detalle programada y registrada cada encarnación humana y todo el pasado, presente y futuro de la humanidad en un continuo del espacio-tiempo relativo.
La leyenda del Código Bíblico se remonta ya a la época de Isaac Newton (1642-1727). Este reputado científico estudió el hebreo para mejorar sus cartas astrológicas y llegar a conocer las claves bíblicas. Estaba convencido el genial sabio que la Biblia predecía el futuro en forma encriptada y dedicó sus esfuerzos a encontrar el código. El pensó que el Universo era un criptograma hecho por Dios, se propuso leer el acertijo de Dios, el acertijo de los sucesos pasados, presentes y futuros. Buscó en la Biblia y no lo encontró dado que en su época no existía el computador.
En el siglo XVIII un sabio llamado el Genio de Vilna (1.720-1.797) señaló que todo lo que fue, es y será hasta el fin de los tiempos, está señalado de manera detallada en la Torah. Torah es una palabra hebrea que significa instrucción o ley.
Hace más de 50 años Michael Weissmandel, un rabino de Praga descubrió que colocando todas las letras de la Torah en una matriz de 50 columnas, la palabra TORAH aparece escrita al principio de la columna que iniciaba cada uno de los cinco libros, lo cual no era azar. Hasta allí sólo pudo llegar dado que lo complejo de los cálculos para hacer cada matriz lo superaban, solo la computación permite lograrlo. Este hecho estimuló al genial matemático Eliyahu Rips, profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén a buscar la forma de encontrar el código bíblico, y lo logró.
Rips un reconocido especialista en el modelo matemático de la física cuántica, llamado teoría de grupos, expulsado de Rusia luego de haber estado preso por oponerse a la invasión de Checoslovaquia, fue enviado a Israel hace pocos años. Es considerado uno de los matemáticos mas destacados, y estimulado por los estudios de Weissmandel usó el computador y encontró muchas palabras codificadas en la Torah, superando ellas la mera casualidad estadística. Comprendió que había descubierto algo importante, para él fue el momento más feliz de su vida. Hizo un programa matemático aplicado al computador, con él que comprobó la codificación del Antiguo Testamento. Solicitó la colaboración del físico Doron Witztum que dio la forma definitiva al programa matemático computacional creado por Rips, desarrollando un programa computacional capaz de ordenar las letras del texto bíblico en todas las retículas o matrices posibles. Allí descubrió que cada matriz contenía un gran número de palabras cifradas y entrelazadas como crucigrama, lo que superaba largamente a las leyes de la estadística y el cálculo de probabilidades. Al aparecer un nombre, siempre surgían cruzándolo o en su proximidad, ciertas palabras que tenían relación con la persona. Demostraron que la posibilidad de dar por azar con la información codificada por ellos encontrada era de una en diez millones. El programa permitió a Rips eliminar los espacios entre las palabras de la Torah, el texto bíblico original que nos dice textualmente en el Génesis: CUANDO LOS DIOSES CREARON AL HOMBRE, y no como lo muestran todas las «traducciones» cristianas que señalan:»cuando Dios creó al hombre»… Es muy, pero muy diferente en su significado y trascendencia el decir, creer y aceptar por una mala traducción que Dios creó al hombre, en vez de saber la verdad que señala que los dioses crearon al hombre a su imagen y semejanza.
Rips obtuvo en el computador una línea continua de 304.805 letras hebreas, que son todas las letras de la Torah, considerada la forma original en la que Moisés recibió el Sagrado Libro. El programa permite explorar esta línea en busca de nombres, hechos; en fin, lo que uno quiera buscar, verificando desde la primera letra todas las secuencias alternas posibles, dando palabras por saltos de uno a miles de espacios entre letras, repitiendo la secuencia comenzando por la segunda letra encontrada, hasta formar el nombre, palabra o frase solicitado al programa, pudiendo también ser fechas, dado que cada letra hebrea es un número a la vez. Encontrada la palabra el computador puede buscar palabras relacionadas, dando una matriz específica en hileras de letras con «n» números de letras para cada hilera. Es decir confecciona un crucigrama para cada consulta realizada. En ese crucigrama se lee el nombre buscado, el que está cruzado por palabras en sentido horizontal, diagonal o vertical, que dan la característica al dato solicitado al programa. En el sentido vertical, diagonal u horizontal, ya sea de adelante hacia atrás o viceversa, y encriptado cerca de la palabra encontrada, aparecen otras palabras que entregan el mensaje codificado de la Biblia para ese nombre, suceso, fecha, etc. Cada referencia consultada muestra palabras o frases que caracterizan a esa referencia, y lo hace el código de manera sorprendente por su simpleza y exactitud. A manera de ejemplo se puede ver:
HITLER = hombre diabólico – nazi y enemigo – exterminio.
SHAKESPEARE = presente en el escenario – Macbeth – Hamlet.
EISNTEIN = él cambia la realidad presente – una nueva comprensión – ciencia.
Rips descubrió que ese código predice el futuro. Cualquier texto hebreo llevado a una línea continua entre todas las letras de sus palabras unidas entrega nombres con este programa, pero sólo la Biblia posee un código criptográfico computacional específico para cada situación consultada, del pasado, el presente o el futuro, código que supera de lejos al azar y demuestra una mente que lo programó encriptándolo en un texto considerado sagrado. La información allí codificada en la Torah es a lo menos de 20 billones, es decir está todo: pasado, presente y futuro. Sería como un holograma instantáneo desde que Moisés lo recibió hasta el día final, holograma estructurado en varios niveles o dimensiones, holograma encriptado computacionalmente en forma interna en un texto externo, que escapa a la humana comprensión y escapa al humano entendimiento de quién fue el que pudo programarlo, dado que nos encontramos ante una mente que supera a nuestra imaginación. Sería el Libro de la Vida individual de cada ser humano, y el Libro Colectivo de la humanidad, libro en el que cada uno estaría registrado desde hace 3.000 años, libro que nos señala lo que pronto sucederá, libro, en ese sentido Apocalíptico.
Rips y Witztum hicieron un trabajo científico publicado en Agosto de 1.994 en la prestigiosa revista matemática Statistical Science. Para ello seleccionaron en The Encyclopaedia of Prominent Jewish Scholars, una lista de 34 sabios a los que la Enciclopedia destinaba más de tres columnas, buscando para cada uno una fecha que le fuera característica. Ante una crítica hicieron una segunda lista con 32 nombres que figuraban con una y media a tres columnas de la enciclopedia, el resultado de acuerdo al cálculo de probabilidades señaló uno en diez millones. Un catedrático especializado hizo la lista. Aplicado un programa hecho por otro catedrático de Harvard, que aceptó la realidad del código bíblico pero se declaró incapaz de explicar su funcionamiento, aparecieron los nombres codificados junto a sus respectivas fechas de nacimiento y muerte que a cada uno caracterizaba. Otro investigador, un escéptico, creó su propio programa y utilizó los mismos nombres, lo hizo con el fin de desautorizar la investigación y para su sorpresa, las fechas de nacimiento y muerte de esos sabios aparecían en el criptograma codificado para cada nombre. No conforme con ello buscó si aparecían las ciudades, y, aparecían para las 66 personas el nombre de las ciudades de nacimiento y muerte de cada uno. Tuvo que validar el código señalando que él era ateo, pero que la Torah era obra de Dios, un gigantesco crucigrama hecho como programa de computador, una revelación oculta bajo el texto conocido. Otro famoso matemático de Israel, Robert Aumann considera que el planteamiento científico del trabajo de Rips es impecable y sus resultados altamente significativos, de un modo poco usual para el ámbito de la ciencia, más allá de lo que se puede pedir en términos estadísticos, como mínimo sus resultados son de uno en cien mil, cosa poco frecuente en la experimentación científica, el sabio manifestó: Psicológicamente es muy difícil de aceptar, pero los procedimientos científicos usados son impecables. El día 19 de Marzo de 1.996 Aumann comunicó a la Academia de Ciencias de Israel que su conclusión era que el código de la Biblia encontrado por Rips era un hecho demostrado, algo que contradice la formación matemática, que se aleja tanto del conocimiento científico, nada igual en la ciencia moderna, y que ninguno de los destacados matemáticos consultados en el ámbito mundial, pudo señalarle el más mínimo fallo. Esto descubierto, para Rips es como un gigantesco puzzle de millones de piezas a las que le estamos conociendo apenas unos cientos. Un código que contiene cada instante de la historia humana.
Montones de personajes conocidos de todo tipo han sido encontrados, con sus nombres en la matriz de crucigrama de letras hebreas, nombres cruzados y relacionados con una serie de palabras y frases específicas para cada personaje. Cinco hechos impactaron a Rips y Drosnin, dado que ellos fueron encontrados antes de suceder:
1) La Guerra del Golfo, la expone con sorprendente precisión y detalles.
2) El impacto de un cometa en Júpiter, hecho sucedido en Julio de 1.994, que figuraba con los nombres Shoermaker-Levy, los apellidos de quienes en 1.993 lo descubrieron.
3) El asesinato de Itzhak Rabin, primer ministro de Israel ocurrido el día 4 de Noviembre de 1.995, fue encontrado en el código con un año de anticipación. Se advirtió, se avisó, mas no fueron escuchados. Una vez sucedido el hecho comprobaron que en la matriz del crucigrama correspondiente al primer ministro figuraba el nombre del asesino: Amir.
4) El triunfo de Benjamín Netanyahu, con la extraña derrota de Shimon Peres a manos de Netanyahu, quien pasó a ser primer ministro de Israel, superando todos los pronósticos y evaluaciones de las encuestas y los analistas políticos. En el código figura el asesinato de Netanyahu asociado a un gran conflicto mundial…
5) La crisis económica de Japón, que tanto repercute en el mundo y en nuestro país. El código señala que: Japón colapso económico después de un gran terremoto. Vino el gran terremoto, y por otras razones después Japón entró en el colapso económico.
Referencias: El código secreto de la Biblia – Michael Drosnin
Críticas: El código secreto del Quikote.