Cap. (VI): Nivelación y orientación de La Gran Pirámide.

En la meseta de Guiza, emergiendo de las arenas del desierto, se levantan orgullosos más de un millón de desafiantes bloques de piedra. Una ostentación de locura y riqueza (realizada sin máquinas, por medio de la fuerza bruta), fruto de los deseos de inmortalidad del segundo faraón de la IV dinastía: Jufu (Keops).

Jufu fue capaz de ejecutar una obra maestra con instrumentos rudimentarios (demasiado rudimentarios), fue capaz de desarrollar un arte majestuoso con los más simples y básicos conceptos de geometría y matemáticas (ni comentar sus conocimientos de ingeniería y arquitectura).

Durante el reinado de Jufu la monarquía alcanzó su mayor poder, concentrándose casi todo este poder en torno al faraón. Keops fue venerado como un verdadero Dios.

Un dios humano y terrenal, que ordenó erigir la “Gran Pirámide” con el esfuerzo de su pueblo y empleando todos los fondos que tenía a su disposición. Un esfuerzo realizado con entusiasmo por un pueblo que adoraba a su divinizado faraón y que miles de años después se ha querido desprestigiar alegando fantasiosos misterios e inviables técnicas constructivas en el Imperio Antiguo.

Una de esas leyendas relata una exacta orientación geodésica de la pirámide imposible de conseguir en nuestros días, así como una precisión en el nivelado del terreno que es la envidia de nuestros más afamados topógrafos.

Los egipcios no disponían de instrumentos de nivelación (ni rudos ni sofisticados) pero como ‘hijos‘ del Nilo (fuente de vida, fertilidad y de sabiduría) tenían ciertos conceptos bastantes claros. Aunque desconociesen los niveles de burbuja sabían que el agua siempre halla su nivel (eso les enseñó el Nilo inundación tras inundación).

Haciendo un canal alrededor de donde querían hacer la construcción e inundándolo de agua del río a través de una zanja lograban convertirlo en una isla ‘artificial‘ (el mismo Heródoto relata que el agua convirtió el lugar en una isla).

Los trabajadores abrieron después una serie de surcos a lo ancho del terreno y los llenaron de agua para poder nivelar todo el lugar. En el caso de la “Gran Pirámide” no se niveló toda la superficie, sino que dejaron una parte del promontorio en el centro y construyeron a su alrededor. Este método de nivelación proporciona resultados verdaderamente precisos, aunque hay que señalar que en el caso de nuestra pirámide existe un pequeño error en el nivel de la plataforma situada bajo los bloques de piedra: se eleva ligeramente hacia la esquina sudeste (¿cuál fue su error?). Todavía pueden verse huellas de estas zanjas sobre la meseta de Guiza.

La orientación y alineación de los lados de la pirámide es el siguiente paso tras la nivelación y preparación del terreno. Tampoco hace falta acudir en este caso a técnicas desconocidas en este mundo ni a legados alienígenas. Todo lo contrario, también en este caso usaron una técnica tan rudimentaria y básica que sorprende por su alta precisión en las medidas.

Si colocamos un poste nivelado con una plomada, marcamos las sombras producidas por el mismo al amanecer y al anochecer y después trazamos la mediatriz con la ayuda de una cuerda obtenemos una línea orientada en dirección Norte-Sur.

La sombra más corta que produce el poste a lo largo de un día, está siempre orientada al Norte geográfico de la Tierra. Con ella podemos comprobar que el trazado de la mediatriz se ha realizado correctamente, ya que deben de coincidir sombra y línea calculada. De estar perfectamente orientada, instantes antes de coincidir, la sombra debe de ser algo más larga y lo mismo para instantes después.

En el punto encontrado podemos poner otro poste y repetir la operación sucesivamente hasta tener la longitud deseada y perfectamente alineada hacia el Norte.

Trazar ángulos rectos en las esquinas de las pirámides no debió de ser ninguna dificultad para los egipcios, los agrimensores y constructores de pirámides trazaban líneas perpendiculares sobre el terreno, utilizando una cuerda de doce nudos equidistantes. Con este método dibujaban en el suelo triángulos rectángulos de lados 3, 4 y 5.

Caray!!!!!! Acabamos de replantear sobre el terreno una base cuadrada casi-perfectamente nivelada y casi-exactamente orientada a los cuatro puntos cardinales sin necesidad de usar los campos magnéticos de la Tierra, sin conocer profundamente los movimientos de las estrellas y sin tener GPS’s ni satélites no tripulados.

En el caso de la “Gran Pirámide“, el lado mide unos 230 metros, lo cual beneficia a la hora de conseguir una mayor precisión, puesto que para desviarse un sólo grado, habría que equivocarse en la ‘alineación-orientación’ en unos 4 metros desplazados a uno de los lados.

Aunque el comentario generalizado sobre la orientación de la “Gran Pirámide” es que es perfecta, eso no es totalmente cierto, sino que hay una desviación de más de tres minutos, lo que significa un error de unos 30 centímetros desplazados perpendicularmente en la línea que hubiese sido la realmente perfectamente orientada hacia el Norte.

Existen pruebas arqueológicas de la orientación mediante postes nivelados. En las bases de la pirámides encontramos  agujeros en los que se pudo encajar estos postes que ayudarían a orientar y alinear.

La “Gran Pirámide” es motivo de admiración y de interés. Su majestuosidad ha perdurado y seguirá perdurando hasta que el tiempo la logre derrumbar. Seguirá erguida por muchos años más conservando su belleza y su autenticidad.

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5 respuestas a Cap. (VI): Nivelación y orientación de La Gran Pirámide.

  1. Jesús dijo:

    ¿Podrías indicar cuál es la bibliografía? Gracias, un saludo.

  2. Crosmen dijo:

    Estimado Jesús: El artículo es fruto de mis indagaciones en muy diversas fuentes, desde libros a blogs. Es fruto de la tamización de toda una orda de ideas, muchas de ellas veraces y confiables pero la mayoría fantasiosas y descabelladas. Soy incapaz de decirte ahora mismo una bibliografía concreta. Lo siento.

    Un saludo y muchas gracias por leer el blog y por tu comentario.

  3. luis dijo:

    Lo que más sorprende respecto al error de orientación de las pirámides de Giza, es que es prácticamente el mismo error en las tres pirámides.

  4. Pedro Murillo Lozano dijo:

    Hay un problema, los egipcios de la IV dinastía NO conocían la plomada. Y replantear una superficie de unos cuantos metros cuadrados con cuerdas..es una cosa, pero hacerlo con una superficie de casi 53.000 m2… es otra bien diferente. Te aseguro que con cuerdas no te sale un cuadrado perfecto ni de coña.
    Ah!, y el error es inferior al que hoy puede obtenerse con los medios ópticos actuales. Hacerlo una vez…. pase, hacerlo tres veces y que el error sea exactamente el mismo… ya te digo que es IMPOSIBLE, con los medios de hoy, no te digo ya con los medios de hace 5.000 años.

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