Cap. (V): La Otra Realidad (II).

Fin del debate de esta mítica serie documental sobre la “Gran Pirámide“, con el que incluso nos hemos adentrado en sitios no abiertos al público. Dirigida y presentada por el doctor Fernando Jiménez del Oso, que pasará a la historia del esoterismo ibérico como el rostro del misterio, expone datos desestabilizadores que no se corresponden con los de las teorías asentadas….

Curiosa la hipótesis (bastante peregrina) del químico Borrás: “…quizás porque la pirámide puede proporcionar ciertas vibraciones, ciertas energías, o infrasonidos, u otro tipo de vibración que facilite el que las personas que estén en este recinto entren más fácilmente en estados alterados de conciencia…”. ¡De momento la única conciencia que se altera es la mía, pero al escuchar semejante teoría!.

Otra gran aportación del experimentado químico es un espeluznante gazpacho macerado a base de cargas eléctricas de hace 12.000 años (que tendrían una actividad muy superior a la actualidad), el arca de la alianza (¿no funcionaría?) y la aceleración gravitatoria. No la comento más porque todavía estoy tratando de desenmarañar que ha querido decir este simpático contertuliano.

“Cuenta la leyenda que el Arca de la Alianza (recipiente en donde se guardaron las Tablas de los Diez Mandamientos) era un lujoso cofre de oro que servía para comunicarse con Dios: un arma terrible contra los enemigos de los antiguos israelitas. Para poder utilizarlo, el alto sacerdote debía vestir un peto que contenía doce piedras sagradas conocidas como las Piedras de Fuego“. Bonito mito para ser cazado ¿no os parece?.

¡Pobre Jufu (Keops)! Toda su altanería y ostentación de poder y riqueza, todos sus sueños de grandeza e inmortalidad rotos por nuestros desinformados debatientes.

Según el Papiro de Turín, su verdadero nombre fue Jnum-Jufuy que significa ‘el Dios Jnum le protege‘. Su apodo en egipcio fue Jufu aunque se le conoce más por su nombre en griego Keops. Reinó durante 23 años, tras su padre Seneferu, que fue el primer faraón de la IV dinastía del Imperio Antiguo. Dos de sus esposas fueron Meritiotes (la gran esposa real) y Henutsen, ambas enterradas en las pequeñas pirámides del complejo arquitectónico funerario que rodea a la “Gran Pirámide“.

Los egipcios no usaron rampas, ¡que disparate! está claro que los bloques de piedra levitaban (aligerados sabe Dios cómo) utilizando fuerzas antigravitatorias y que el granito se podía ablandar con el poder de la mente. Ay Ay Ay si Einstein levantara la cabeza y viera lo que hacen con su famosa teoría de la relatividad y la curvatura del espacio-tiempo.

Escojan ustedes la teoría que menos problemas de conciencia les ocasione (y que menos le haga hacer el ridículo, por supuesto).

Las funciones de la “Gran Pirámide“: ya se que os voy a sorprender con un alarde de originalidad e imaginación pero la función de las pirámides (de todas) era la de servir de tumbas. Lo siento mi fantasía no da para más (mi sentido del ridículo está más desarrollado que la de alguno que va por ahí creando cátedra).

Aberasturi: “¡Yo soy una duda metódica!” (Con los compañeros de mesa que te ha tocado no me extraña).

15 de agosto de 1.955, 15:00h, un solano impresionante irradia poderoso y desafiante sobre una intrépida y temeraria pareja de amigos.

– Oye ¡qué roca más rara! ¡si parece una ….!

Los dos amigos, ávidos de curiosidad, ataviados con sus ropas de descubridores se ponen a excavar (sin herramientas ni maquinaria) y tras interminables horas de sufrimiento bajo el sol y casi sin uñas, ¡desentierran una preciosa y monumental Pirámide!

Una vez salidos de su asombro y ante la magnitud del descubrimiento deciden avisar de su descubrimiento al equipo arqueológico más prestigioso y profesional de los Estados Unidos de América.

Los americanos desembarcan en las arenas del desierto con toda una tropa de ‘jeeps’, camiones, caravanas y helicópteros llenos de aparatos de medidas, sondas ultrasónicas e instrumentos de última generación tecnológica.

Fueron dos años de estudios ininterrumpidos, en los que participaron cientos de científicos y expertos en egiptología.

– La Pirámide fue construida entre los años 2.500 y 2.400 antes de Cristo.

La desolación de apoderó de nuestros queridos amigos, sedientos de datos y base científica.

Se decidió adjudicar el proyecto a los rigurosos y metódicos arqueólogos alemanes.

De nuevo fueron necesarios dos años de esforzados trabajos de campo y detallados análisis de laboratorio.

– La fecha estimada de terminación de la construcción es alrededor de 2.570 antes de Cristo.

La mayor exactitud de la fecha de construcción no calma a nuestros queridos descubridores. La falta de datos no calma sus almas hambrientas de conocimiento.

A grandes problemas, grandes remedios. Es su última esperanza y no les queda más remedio que recurrir a la Guardia Civil Española.

Una pareja de la Guardia Civil se adentra en las entrañas del misterio con decisión y arrojo. En tanto sólo dos horas, sudorosos y desaliñados, vuelven inquebrantables a ver de nuevo la luz del sol.

Sabemos que la Pirámide fue construida el 12 de febrero del 2.570 antes de Cristo, bajo las ordenes del faraón Jufu y de su arquitecto Hemiunu. El día de su terminación el cielo estaba nublado y un selecto grupo de sacerdotes oraba la inminente llegada de un eclipse parcial de luna en sagitario. Fue construida con unos 2.300.000 bloques de piedra, cuyo peso medio es de dos toneladas y media por bloque, aunque algunos de ellos llegan a pesar hasta las sesenta toneladas. Estaba recubierta por unos 27.000 bloques de piedra caliza blanca, pulidos, de varias toneladas cada uno. Participaron 31.548 egipcios, entre peones no cualificados y oficiales. El coste de la obra se cifra exactamente en 658 libras de oro puro y 3 libras de diamantes. La esposa del Faraón lucía un modelito del modisto Perfilotis el Julandrón, de fina pedrería y la influencia en la lengua se comprueba en el acento de las tierras altas que presentaban los nobles de bla, bla,… la pareja de Guardia Civiles estuvo aportando datos sobre el impresionante monumento durante más de tres horas y media. Un trabajo fantástico de investigación, todo un alarde de perspicacia e intuición.

Toda la comunidad científica se preguntaba lo mismo: ¿Cómo lo han conseguido?

– Hombre, nos ha costao, la verdad nos ha costao, pero al final la momia ha cantao.

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Una respuesta a Cap. (V): La Otra Realidad (II).

  1. Pedro Murillo Lozano dijo:

    Es posible que no te guste Jimenez del Oso, es posible que una mesa de debate solo se aportan “conocimientos” sin pruebas tangibles…. pero la pirámide está ahí, esta echa, los datos que se extraen de ella son los que son, y no son otros. Lo que podían hacer o no los egipcios lo sabemos, o sabemos lo que cuentan los arqueólogos…. y con lo que dicen que sabian hacer… sencillamente NO se puede construir esa pirámide. Os pongáis como os pongáis los egiptólogos mas ortodoxos… las matemáticas, la ingeniería, la geología, la arquitectura… son tozudas… y no se puede cuadrar el circulo. El problema no es que guste mas o menos un presentador, o investigador… el problema es que hay cosas que NO pueden ser. El desgaste del aire no explica el desgaste de la esfinge. Decir que pusieron una piedra cada 5 minutos y punto a base de rampas, y punto… para que salgan los 20 años no se sostiene, y decir que las cosas que no se tiene explicación son “casualidad”… es hacer ciencia como la hacían los religiosos en la edad media. Esto es así porque si, y porque lo digo yo, y porque lo pone aqui, y punto. Vamos, lo contrario a la ciencia y al estudio.

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