Dios y las Leyes (y III)

A pesar de los éxitos espectaculares de la ciencia moderna, sería insensato suponer que ha dado respuesta a las preguntas fundamentales sobre la existencia de Dios, el propósito del Universo o el papel de la humanidad en el esquema natural y sobrenatural.

cuantica_01La cuestión del origen de las cosas físicas ha sido discutida en detalle en todos los círculos vinculados a la comunidad científica. Se sabe que los objetos tales como las estrellas y los planetas se formaron a partir de los gases primigenios, mientras que el propio material cósmico fue creado en el Big Bang. Recientes descubrimientos en la física de partículas han sugerido mecanismos mediante los que se puede explicar la creación de materia en el espacio vacío gracias al campo gravitatorio cósmico, lo cual deja el origen del espaciotiempo como el único misterio sin resolver. Pero hay también algunos indicios de que el espacio y el tiempo pueden haber surgido espontáneamente sin violar las leyes de la física. La razón de esta posibilidad se debe a la teoría cuántica.

El factor cuántico permite que ocurran sucesos sin causa en el mundo subatómico. Las partículas, por ejemplo, pueden surgir de la nada sin ninguna causa específica. Cuando se extiende la teoría cuántica a la gravedad se abarca el propio comportamiento del espaciotiempo. Aunque no existe todavía una teoría cuántica satisfactoria de la gravedad, los físicos tienen una buena idea de las líneas generales que una teoría tal debería seguir. Debería concederse al espacio y al tiempo la misma especie de borrosa imprevisibilidad que caracteriza a la materia cuántica. En particular, se debería permitir que el espaciotiempo se creara y se destruyera espontáneamente sin ninguna causa, del mismo modo que lo hacen las partículas. La teoría debería dar una determinada probabilidad no nula a que, por ejemplo, apareciera una gota de espacio donde no lo hubiera habido antes. Así, el espacio y el tiempo podrían aparecer de la nada como resultado de una transición cuántica sin causa alguna.

cuantica_02En líneas generales, debe esperarse que la abrupta aparición del espaciotiempo mediante un mecanismo cuántico ocurra solamente en una escala ultramicroscópica, debido a que los procesos cuánticos se aplican únicamente a los fenómenos microscópicos. El espacio creado espontáneamente podría ser típicamente del orden de la escala de Plack. Sin embargo, esta gota finita de espacio no debería tener bordes. Podría estar encerrada en una hiperesfera y es probable que este miniuniverso desapareciera rápidamente a causa de otra fluctuación cuántica inversa. Sin embargo, existe la posibilidad de que la gota de espacio recién creada empezara a hincharse súbitamente como un globo.

El origen de este comportamiento estaría asociado no con la gravedad sino con las restantes fuerzas de la naturaleza. La “fuerza de gran unificación” convierte al naciente Universo en inestable y le hace emprender una fase de expansión exponencial desenfrenada. De esta forma el microcosmos cuántico podría hincharse hasta alcanzar proporciones cósmicas en una diminuta fracción de un segundo. La energía acumulada en esta explosión sería convertida en materia y radiación al final de la fase inflacionaria, después de la cual el Universo continuaría desarrollándose de acuerdo con nuestra idea convencional.

¿Por qué el Universo se rige por las leyes que conocemos?

Ésta es la pregunta definitiva sobre la existencia. La física puede quizás explicar el contenido, el origen y la organización del Universo físico, pero no las leyes o superleyes de la propia física. Deben estar “ahí” al comienzo para que el Universo pueda surgir. La física cuántica debe existir (en algún sentido) a fin de que una transición cuántica pueda generar el Cosmos.

La física nos dice lo que podemos saber sobre el Universo y no cómo es. La mecánica cuántica ha inducido a muchos físicos a declarar que no existe ninguna realidad “objetiva”. La única realidad es la que se revela a través de nuestras observaciones. La mayoría de las instituciones exigen una fe incondicional, pero la ciencia convierte el escepticismo en virtud.

La rigidez dogmática hace que cada nuevo descubrimiento y cada nueva idea sea una amenaza para la religión, mientras que los nuevos hechos y las nuevas ideas son la vida misma de la ciencia. Así es como los descubrimientos científicos han enfrentado muchas veces la ciencia con la religión.

No debería asombrarnos si la descripción de la naturaleza nos lleva al final a la lógica, la fortaleza inexpugnable y etérea que constituye el corazón de las matemáticas. Si, como se cree, todas las matemáticas se reducen a las matemáticas de la lógica y toda la física se reduce a las matemáticas, ¿existe otra alternativa que no sea que la física se reduzca a las matemáticas de la lógica? La lógica es la única rama de las matemáticas que puede pensar sobre sí misma.

Uno de los atractivos de la expresión lógica de la naturaleza es la posibilidad de que, al menos en su mayor parte, los principios que regulan el funcionamiento del mundo natural se puedan obtener mediante inferencias lógicas en lugar de datos empíricos. ¿Podría ser que el Universo es como es porque es una consecuencia inevitable de una necesidad lógica?

Einstein señaló: «Lo que me interesa saber en realidad es si Dios podía haber hecho el mundo de una manera diferente; esto es, si la necesidad de simplicidad lógica deja alguna libertad.»

¿Quiere esto decir que la filosofía de una única solución física de la ecuación lógico-matemática fundamental del Universo niega la existencia de Dios? Por supuesto que no. Convierte en redundante la idea de un Dios creador, pero no elimina una mente universal que exista como parte de este Universo físico único. Es decir, un Dios natural y no sobrenatural. Desde luego, “parte de” en este contexto no significa “localizada en algún lugar del espacio” más de lo que nuestras mentes puedan estar localizadas en el espacio. Ni quiere decir “hecha de átomos” más de lo que nuestra mente (a diferencia del cerebro) está hecha de átomos. El cerebro es el medio de expresión de la mente humana. De manera similar, el Universo físico entero podría ser el medio de expresión de la mente de un Dios natural. En este contexto, Dios es el concepto holístico supremo, quizá muchos niveles de descripción por encima del de la mente humana.

Cada vez se da más importancia a la jerarquía estructural de la naturaleza. Conceptos holísticos tales como vida, organización y mente tienen, sin duda, sentido y no se pueden despachar como “nada más que” átomos o quarks o fuerzas unificadas o cosas por el estilo. Por importante que sea comprender la simplicidad fundamental subyacente a todos los fenómenos naturales, esto no es todo. La complejidad no es menos importante.

Referencia: Dios y la nueva Física – Paul Davies.

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